martes, 31 de diciembre de 2024

Despidiendo un año hermoso...

Se acaba un año precioso, mágico. Y siento cierta tristeza al despedirlo. He recibido tanto, tanto… Mi corazón ha vibrado en la frecuencia de la alegría la mayor parte del tiempo. Y, cuando no, cuando el miedo, el control y otros fantasmas asomaban, he comprobado que sentarse a observar y conectar con la luz ha sido mi gran superpoder

Cierro los ojos y visualizo estos doce meses de colores intensos y cálidos: rojos, dorados, anaranjados, amarillos, marrones, verde agua, azul turquesa y mucho blanco de fondo… Manchurrones que se amalgaman armoniosamente, formando un tapiz abstracto que me transmite alegría, vitalidad, ganas de reír, de bailar, de cantar, de contar…

Para mí ha sido el año de elegir la libertad. La libertad de escucharme más allá de la voz de la niña buena, de la mujer en busca de aprobación, y tener el coraje de ir dando pasos en coherencia con mi sentir. De momento, es algo incipiente, son pasitos torpes como los de un niño. Es tan bonito vivirme así. Todo es novedad y descubrimiento.

Qué suerte, Rocío, parece que oigo decir a algunos. Y me extraño, y mi felicidad se paraliza un instante al descubrir que “esto mío” no es un sentimiento generalizado. Sé que soy un poco ingenua pero, a veces pienso que todo el mundo lleva un recorrido paralelo al mío. Y no es así.

Este año ha tenido momentos muy duros para muchas personas: han dicho adiós a seres muy queridos, o han entrado en contacto con la enfermedad y los monstruos que se invitan a la mesa con ella, o han perdido sus casas, su trabajo, alguna relación significativa. Puede que trataran de construir un sueño y lo vieran esfumarse entre sus manos. O, simplemente, la rutina llevaba una inercia que no les dejó fuerzas para pararse a escuchar dentro de sí mismos. Y no quiero minimizar en absoluto lo que estas situaciones hayan podido despertar en el corazón de quien las ha vivido.

Pero he visto a muchas de estas personas, atravesar esas circunstancias con una consciencia luminosa y serena, no ignorando sus sentimientos, ni poniéndose gafas de unicornio para ver el mundo, sino mirando de frente, con amabilidad, con confianza, con apertura lo que ES. Qué bonito es, tras permitirse vivir esa tristeza, o la ira que acompaña a la frustración, o el miedo que surge naturalmente al sentirnos amenazados, seguir observando, seguir sintiendo qué más hay en el corazón, qué más pueden ver nuestros ojos?

Porque la tristeza es compatible con la alegría, y las catástrofes, muchas veces, agudizan la vista para ver más allá de los daños evidentes, y descubrir la belleza tras las ruinas. Incluso la implacable rutina tiene a veces una grieta por donde entra una luz diferente…

Ese es mi deseo para el Nuevo Año: que nuestros sentidos sean capaces de captar cada día más belleza en lo que nos rodea, que nuestro corazón sea capaz de vibrar alto, más allá de las emociones, en una paz tan hermosa como contagiosa. Que riamos mucho, tanto que algunos nos tomen por locos.

Y este camino se hace al andar… Primero, hay que quererlo y creerlo posible. Que no nos pille diciembre 2025 con la sensación de “vaya año de mierda”. Los años no son packs cerrados y sin derecho a devolución. No esperes que pasen solo “cosas buenas”, no esperes a que todo salga según tus expectativas para ser feliz. El año próximo traerá consigo miles de cosas, pero sean como sean muchas de ellas, nuestra mirada es la que lo transformará todo. Todo.


Y si no te crees capaz, confía. Respira. Agradece. Pide ayuda, sonríe, abraza. Date tiempo para llorar, para gritar, para taparte bajo una manta, pero luego, no te olvides también de cantar, de bailar, incluso aunque sea sin ganas. Será solo el principio. Mira a los ojos de quien esté cerca de ti, sin más pretensión que conectar con él.

Un año nuevo está llamando a la puerta, que resulte mágico está, en gran parte, en nuestras manos.

Ay, qué curioso, ahora tengo pena por decir adiós a 2024 y me han entrado unas ganas tremendas de saborear 2025. Tojunto.


5 comentarios:

  1. ¡Qué reflexión tan maravillosa! Me siento en parte identificada . Gracias de nuevo. Feliz 2025 y a seguir con ese propósito de ser libre de hacer, sentir y ser.

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    1. Gracias a ti, Sonia. Al final, nos hacemos de espejo, inspirándonos un@s a otr@s

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  2. Se me pasó identificarme... El comentario de arriba es mío 😄

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  3. Gracias como siempre, hacía mucho que no te leía y diempre es un gusto ❤️

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    1. Cecilia! Gracias por acogerme siempre con tanto cariño. Este año me da que "se vienen" más peritas ;-)

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