domingo, 26 de enero de 2025

Impulsos y oportunidades

¿No te ocurre de vez en cuando que sientes un impulso, como un deseo que viene muy de adentro de hacer algo inusual, algo que no pertenece para nada “a tu vida cotidiana”? A mí, sí. 

Hace años comencé a sentir el impulso de viajar sola ¿Por qué? ¿Para qué? Esas eran preguntas que no necesitaba responder, aunque mi mente me martirizaba con ellas. Necesitaba, sencillamente, vivir la experiencia.

Desde el impulso inicial hasta que materialicé la idea pasaron años. Cada vez estoy más reconciliada con mis ritmos internos, no en vano mi animal talismán es la tortuga.

Elegí un formato “razonable” para mí, diseñé un viaje lo suficientemente retador como para permitirme experimentar un contexto nuevo y lo suficientemente “amigable” como para que mis fantasmas no se abalanzaran sobre mí, impidiéndome vivir la experiencia.

Argentina, veinte días, reservando los alojamientos desde España, menos las últimas noches de Buenos Aires. ¿Es muy osado? ¿Muy “facilón”? Para mí, era lo justo.

El proceso que viví para llevar a cabo aquel impulso me permitió aprendizajes maravillosos y, sobre todo, la oportunidad de descubrir una faceta de mí que desconocía: la capacidad de fluir con las circunstancias, dejando afuera las expectativas y el control.


De aquel viaje podría hablar largo y tendido pero hoy solo quiero centrarme en un aspecto. Y es que, llevando a cabo mi “súper aventura”, descubrí la cantidad de personas que viajan solas durante meses, personas que se toman un período sabático en sus vidas para vivir de otra forma, para nutrirse de otros inputs, para nadar en aguas diferentes a las de su cotidianeidad.

Había escuchado eso de “tomarse un período sabático” algunas veces, en la tele, en alguna entrevista y siempre se encendía dentro de mí un pilotito de atención. ”¡Clin!” “Sabático, mmm, suena interesante”.

Y años después, con mi paso de tortuga, estoy a punto de vivir yo mi propio período sabático. Y siento vértigo. Y algunas vocecillas internas asustadas, susurran “¿Por qué? ¿Para qué? ¿A qué te vas a dedicar?” Y las escucho con cariño, porque reconozco su intención de protegerme. Y, a la vez, les digo: “lo iremos viendo”

No tengo planes específicos, sólo vivir fuera de “los raíles” habituales, mirar más allá de mis horizontes habituales, explorar posibilidades que me fascinan en lo personal y en lo profesional y, sobre todo, en lo que hace que ambas dimensiones se solapen, integrándose de manera armoniosa.

Agradezco a Telefónica, mi casa durante todos estos años, que contemple fórmulas para permitirme hacer realidad mi sueño. Y, más concretamente, a mis jefas (guau, toda mi cadena jerárquica son mujeres, fascinante) por facilitarme el camino, por confiar en mí, por decirme “adelante”. Sinceramente creo que lo que nutre a una persona, nutre a todo su sistema.

Y digo que no tengo planes específicos para este viaje, pero sí hay alguna ruta que me gustaría recorrer. ¿Te lo cuento en otro ratito?

Gracias por leerme. Gracias por resonar conmigo. Y gracias, de antemano, por aquello que quieras compartir o comentar.


viernes, 10 de enero de 2025

Y es que esto va de compartir

Esta mañana caminaba por la calle Velázquez, hacia una de mis revisiones rutinarias y recordaba el pellizco que se me ponía en el estómago el año pasado (bueno, ya el anterior) cuando me dirigía hacia la clínica. Allí fue donde me detectaron las "celulillas locas" y donde cada visita se ponía más nublado el panorama. 

Todo eso pasó, pero la cabeza no se cansa de recordármelo cada vez que paso por allí (aunque no sea para ir al médico). Bueno, todo es muy distinto ahora. El recuerdo me ayuda a mirar el camino recorrido y darme cuenta de que estoy en un lugar muy diferente a entonces. Un lugar no físico, un estado del Ser, que permite que mis ojos se enfoquen más en la belleza, en la novedad, y que mi alma se recree en la alegría, dibujando sonrisas frecuentemente en mi boca.

Muchas cosas graves e importantes de entonces han dejado de serlo. Muchas cosas que pasaban inadvertidas entonces, ahora son muy relevantes. Cosas complicadas se han simplificado. Cosas que me requerían mucho esfuerzo, de repente, se resuelven prácticamente solas. ¿Magia? Puede ser, si llamamos magia a todo lo que acontece cuando cambio el foco de mi atención de la cabeza al corazón. 

¿Y eso es fácil? Pues diría que sí, cuando estoy en el corazón es sencillísimo. Pero, ay, eso de bajar al corazón a mi mente le cuesta, tan acostumbrada ella a controlar, prever, ordenar, planificar (y que se le da bien a la tía). Se aferra a sus inercias y yo (lo que quiera que sea ese yo) me voy detrás de sus exigencias y me creo a pies juntillas sus "lo hago por tu bien", "¿dónde vamos a terminar si no me hago cargo? "esto va a ser el caos".

Y ahí vamos... ella se rebela, yo la sigo, luego me doy cuenta y me río ("ya he caído otra vez"). Y me sonrío, y la perdono porque lo hace con la mejor intención. Entonces, respiro (tampoco hace falta que sea muy profundamente, pero sí muy conscientemente), me enfoco en el corazón y "pasan cosas". ¿Qué cosas? Hombre, pues anímate tú a probar y lo sabrás. Y si ya lo sabes, comparte.

Porque esto va de compartir, de compartir nuestras pequeñas "fórmulas" para vivir en este mundo dual tan interesante. Compartir sin intentar convencer a nadie de nada. Todo son experiencias únicas, así como el proceso de cada cual es único, y a lo más que podemos aspirar es a resonar juntos.

Pero, espera, que ahora que caigo yo venía a contarte otra cosa: que, paseando hacia la consulta, miraba a mi alrededor, es una calle muy bonita, la calle Velázquez, hoy el día estaba muy nublado, pero cuando los cielos madrileños están de ese azul imposible, me encanta observar el contraste con los tejados y cúpulas de los edificios. Madrid tiene sus cositas. Bien, pues mirando, di con el cartel de la foto, que presidía el ventanal de una tienda de novias.

Love elevates us.

And we elevate love through art

El Amor nos eleva. Y nosotros elevamos el amor a través del arte. Guau. 

Piénsalo. Siéntelo. ¿Qué te despierta? 

A mí, la mente me estalló en confetti de purpurina al evidenciar el poder del arte como puente entre lo material y lo intangible, entre el mundo de los sentidos y el mundo de lo sutil. Y se me abrió la posibilidad de contribuir a "elevar el amor" (si es posible elevar lo más elevado que siento que existe... digamos que podría ser elevarlo, no ya de vibración, pero sí su volumen, su intensidad, que se oiga en cada rincón). Y a través del arte, yo puedo poner mi granito de arena.

Y están las Bellas Artes, sublimes cómo no, en las que cada uno puede sentirse más o menos competente o diestro, pero también está el arte cotidiano, el que resulta de hacer cualquier cosa con amor, con alegría, con el corazón. Unos macarrones, una tarjeta de felicitación, un abrazo, un mensaje de Whatsapp... todo puede servirnos de canal para mostrar nuestro arte, elevando el volumen del Amor.

Y, como esto va de compartir, te animo a que compartas tu arte, en el formato que sea, no te lo guardes que estamos elevando el amor. Y eso sí que va a ser pura magia.